A la mañana siguiente miro el móvil como si mi vida dependiera de ello. El mensaje lleva horas enviado y nada. Ya me preparo para lo peor: vídeo viral, policía que aparece, despido por «comportamiento inapropiado». Y entonces, por fin, una notificación de TikTok. MP de Lena.
«Hola… tranqui con el vídeo, no se te ve la cara y nadie sabe dónde vivo así que nadie te reconocerá. Pero admito que saber que un pervertido me mira y se pajea mirándome… me da un poco de yuyu. Pero gracias a ti batí récord de visitas anoche jajaja. Así que abrí un OnlyFans donde subo cosas mucho más calientes. Si quieres venir a verlo… y quién sabe, ¿grabar un vídeo cortito conmigo? 😏»
Lo leo tres veces. Mi cerebro cuelga. La chica que llevo semanas espiando me propone follar delante de cámara. Mi fantasía en entrega express. Mi polla responde antes que yo: «Sí joder claro que sí.»
Quedamos para el domingo por la tarde. Sus padres trabajan, ella se escapará discretamente.
Domingo, 15 h. Estoy en chándal, limpio por una vez, piso ordenado (hasta he pasado la aspiradora, nunca se sabe). Suena el timbre. Abro.
Lena. Joder.
Va vestida como una putita de lujo: minifalda plisada que apenas tapa el culo, crop top blanco ultracorto dejando ver la parte inferior de sus tetas perfectas, medias de rejilla, tacones altos. Pelo suelto, maquillaje de bomba. Me sonríe, inocente y viciosa a la vez.
«Hola vecino… tengo 18 años de verdad no te preocupes, pero mis padres no saben que hago porno en la red.» Entra, pega un portazo. «Hoy solo grabamos un vídeo para mis suscriptores de OnlyFans. Nada de directo, nada de tu cara en imagen. La idea es fingir que es nuestro primer encuentro, te ofrezco chupártela, y después… bueno, dejamos que fluya. ¿Estás cachondo?»
Balbuceo un «sí» apenas audible. Sale al pasillo, cierro. Dos minutos después vuelve a llamar.
Abro, la cámara del móvil ya encendida en su mano. Graba en modo selfie, mi cara fuera de plano.
«Hola… soy tu vecina de enfrente, te he visto hacerte pajas varias veces mientras me mirabas… ¿te apetece que entre y te la chupe?»
Hago como sorprendido: «Eh… ¿en serio? Sí, totalmente.»
Me tiende el móvil: «Toma, graba tú.»
Se arrodilla directamente en la entrada, desata el cordón del chándal, saca mi polla ya dura como piedra. Empieza lamiendo por todas partes: huevos, tronco, glande, lengua bajo los huevos, incluso me come el culo separando las nalgas. Temblo, grabo primer plano de su boquita babeando sobre mi polla.
Luego se la mete hasta la garganta, ojos llorosos mirándome. Me la mama como una pro, mano pajeando la base, la otra metiéndome un dedo suave en el culo. La levanto, la empotro contra la pared, le arranco las bragas (llevaba unas minúsculas), y me la clavo directo en el coño. Está empapada, apretada, ardiendo. La follo de pie, ella me enreda una pierna en la cintura, gime en mi cuello.
Pasamos al sofá. La cojo en misionero, tetas saliéndose del crop top, las devoro mientras la taladro. Luego se da la vuelta, a cuatro patas, culo en pompa. Le doy nalgadas hasta que están rojas, y le meto directo en el culo. Suelta un grito de puta, arquea la espalda, «¡más fuerte!». Su coño gotea sobre mis huevos mientras le destrozo el agujerito.
La vuelvo a poner boca arriba, abre bien, la vuelvo a clavar en el coño a fondo. Se frota el clítoris, se corre gritando, coño apretando mi polla como un torno. Salgo, se arrodilla, boca abierta, lengua fuera. Le suelto todo: cara, tetas, pelo. Una facial de porno profesional.
«¡Corten!» dice riendo, limpiándose el semen con los dedos y lamiéndolos. «Demasiado bueno, gracias. Por cierto… ¿puedo ducharme en tu casa? No quiero volver a casa llena de ti.»
La llevo al baño, se desnuda del todo, entra bajo la ducha. Miro a través del cristal, polla endureciéndose al instante otra vez. Su cuerpo perfecto, culito firme, tetas redondas, todo brillando bajo el agua.
No resisto. Entro desnudo, me pego por detrás, polla dura entre sus nalgas. Se gira, cierra el agua, me besa a lengua llena.
Y entonces… siento un chorro caliente correr por mi pierna. Está meando. Directo sobre mí, en la ducha. Me mira a los ojos, se muerde el labio, «ups… llevaba aguantando desde antes».
Apenas termina susurra «lámeme ahora».
Me arrodillo, me lanzo entre sus muslos. Sabor a pis mezclado con sus jugos, es guarro, es sucio, pero joder me pone como nunca. Le como el coño a tope, lengua en el agujero, clítoris chupado. Me coge del pelo, se masturba al mismo tiempo, y explota: un squirt violento que me empapa toda la cara. Segunda vez que me tomo una ducha de jugos en plena boca, pero con ella… me encanta.
Me levanto, la giro contra la pared, y le follo el culo otra vez, mojado, resbaladizo, brutal. Gime, empuja hacia atrás, me corro profundo en su culo gruñendo como un animal.
Terminamos de aclararnos en silencio, se seca, se viste.
«Gracias vecino… estuvo demasiado bueno. Hasta pronto quizás.» Me besa en la mejilla y se larga.
Me quedo cinco minutos más bajo la ducha, dándome cuenta de que por fin me he follado a la calentorra de 18 años que llevaba semanas mirando.
Y de que me ha encantado que me mee encima.
París, has ganado oficialmente. Ya no soy el mismo tío que llegó de Poitiers. Y no quiero volver a irme nunca.
